martes, 28 de julio de 2015

El pesar de las personas que se aman

¿Cómo podría olvidar a una persona que me ha dado las ganas de vivir? ¿Por qué me dicen que hay tantas mujeres en el mundo cuando yo sólo la quiero a ella? ¿Acaso pretenden que deje de sentir atracción hacia su sonrisa brillante?
Todavía sigue doliendo su repuesta, no se termina de cerrar la herida, me siento en carne viva, muerto, podrido, hediondo.
Haber querido darle mi vida, entregarme a ella como su más bajo esclavo, para poder contemplarla a diario, admirar su belleza y su forma de ser. En todo me convertí para esa mujer, en todo lo que nunca fui y en todo lo que nunca volveré a ser, porque nunca pensé que una persona pudiera hacer tan honda herida en mi corazón. 
``Te quiero, te amo´´, le diría si le hubiera gustado, si mi maltrecho cuerpo le hubiera hecho vivir fuegos internos, si mi mustia mirada oscura le hubiera hecho soñar. Pero en este caso era la suya la que me daba las ganas de levantarme cada día, la que traía el Sol a la vida, pues por ella los astros giraban y los años transcurrían.
Pero había otro, otro que al parecer reunía las condiciones necesarias de conquistar su corazón, otro cuyo cuerpo no fuera maltrecho, otro cuya mirada no fuera mustia, otro que la hiciera volar...
***
¿Cómo podría querer hacer sufrir a alguien voluntariamente? ¿Por qué me llaman estrecha cuando lo único que hago es querer protegerle? ¿Acaso se piensan que no lo amo en sacrificado secreto?
El ya me confesó lo que sentía tiempo atrás, e intentó atraerme desde diferentes perspectivas, todas ellas magníficas, pero yo soy un ser por naturaleza cruel que puede querer, pero no amar. Le regalaría mi vida entera si supiera que voy a ser suya en cuerpo y alma, sin embargo tengo muchas ataduras que hacen de mi un ser insociable, del cual sólo se espera lo correcto, lo adecuado.
Desearía salir del cascarón que conforma mi casa, mediante una metamorfosis que me de alas para ir en su búsqueda, y besarle, besarle tanto y tan intensamente que sólo el supiera a quién me entrego.
Miles de trabas me impiden echar a volar, una mujer de la que se espera la perfección no es más que un ser humano muerto en vida para que se vaya acostumbrando a la muerte.
Ojalá desde aquí escuche el mis lamentos para apaciguar mi pesar, para que así al menos el pueda echar a volar...

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