domingo, 6 de noviembre de 2016

Antídoto

Querer a alguien es más difícil de lo que todos piensan. Entregarse en todos los aspectos de la vida a una persona es complicado, pues requiere de un proceso de adaptación que muchos, les cuesta.
Sim embargo, y a pesar de todo, a mí no me resultó quejumbroso.
Cuando conocí a la que sería la primera persona de la que me enamoraría sentí un fuerte oleaje de sentimientos; las ganas de estar junto a ella me llenaban más que la respiración y sólo el hecho de anhelar un encuentro en el que pudiera disfrutar de su presencia me alimentaba.
Muy largo fue el tiempo que tardamos en vernos, por segunda y aparente última vez, puesto que amplia es la distancia que nos separa y complicadas las situaciones laborales.
Sin embargo, fue bella su presencia bajo las estrellas. Poder contemplar a la persona que amas en la tranquilidad de la noche, sólo rodeados de naturaleza (astros, mar y acantilados), me llenó de la vida suficiente como para vivir mil años más.
Nunca olvidaré cómo paseamos aquella noche, la sorpresa que me dio al visitarme y cómo misteriosamente me detuvo a mitad de la marcha para susurrarme:
``Algún día doblaremos el mapa. Llegaremos a estar más juntos de lo que jamás lo estaremos. Encontraré el sitio definitivo junto a tí. Xerografiaré tu nombre en mi alma para tenerte siempre conmigo´´.
Sus dulces palabras fueron acompañadas del más dulce de los besos, que duró eones.
Ojalá pudiera conservar aquel momento, que aunque intenso, terminó por fugarse rápidamente de entre mis manos, para acabar nuevamente inmersa en la pesada rutina que me define.
Pues aunque todo parezca interminable en un determinado instante, resulta fugaz ante toda la inmensidad del Universo, y como era de esperar, no doblamos el mapa, no llegamos a estar más tiempo juntos, no encontramos nuestro sitio el uno al lado del otro ni xerografiamos nuestros nombres en nuestras almas. 
La vida nos maneja a su antojo, de forma cruel y egoísta, separando lugares, personas y corazones.
Pues no os dejéis engañar, ya que por mucho que se ore y se ruegue estar junto a una persona, al fin y al cabo, la vida actúa y nos obliga a ocupar un lugar menos satisfactorio en la vida, cortando todos los hilos rojos que unen lugares, personas y corazones. 

Te echo de menos.


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