domingo, 24 de septiembre de 2017

Un Viaje Inesperado

En la nota de suicidio había escritas varias frases de despecho, pero la que más llamaba la atención era: ``Algunos son el fin, otros somos el medio´´.
Esa fue la forma en la que un joven que apenas había empezado a vivir se despedía del mundo, se despedía de su vida pero sobre todo se despedía de aquella mujer causante de aquella sentencia tan dramática.
El muy infravalorado amor (o eso era lo que este chico pensaba) había tenido la culpa de que su existencia tocara fin, y es que a pesar de lo humanos que nos creemos por el simple hecho de estar vivo, podemos llegar a ser lo más inhumanos del mundo en determinados aspectos de la vida.
Esta es la historia de Marcos, un joven que como otro cualquiera, al llegar a una determinada edad, sintió el amor. Pero no ese tipo de sentimiento estandarizado que se ofrecen unas personas a otras, sin mayor final que el del placer. Sino una serie de sensaciones inexplicables que sólo cobraban cuerpo cuando se encontraba al lado de aquella persona. Y es que cuando ella le preguntaba ``¿Qué es lo que sientes?´´ él sólo sabía responder ``No lo sé. Sólo que quiero verte continuamente, hacerte feliz siempre y nunca defraudarte´´.
De por si a Marcos le resultaba extraña la expresión de su amada cada vez que contestaba a aquella pregunta, sin embargo, el afecto que sentía hacia ella le explicaba que era porque el sentimiento que tenía por él también le resultaba difícil de explicar. 
No obstante, no fue mucho más tarde de culminar su relación, cuando Marcos sufrió el profundo dolor de la desesperanza. Pues al percatarse de como ella le cogía de la mano a otro, abrazaba a otro y besaba a otro pudo confirmar que esa expresión no denotaba lo que su afecto le quiso hacer entender.
Y resulta que Marcos estaba ciego. Sí, ciego de amor, pero porque el realmente sentía todo lo que experimentaba su cuerpo por ella, para que pasados unos meses, se sintiera traicionado, hundido y utilizado.
El por qué ella le había dejado besarla y quererla en toda su extensión era algo incoherente en su conciencia, pero las sensaciones que él experimentó eran reales, de manera que, ``¿Por qué para mi ella ha sido mi todo y yo sólo he sido algo para ella?´´.
Preguntas sin contestar era lo que le atormentaban noche y día. Le quitaban el hambre y el sueño, y nada ni nadie parecía animarlo.
Aquel día, Marcos lo tuvo claro. No tenía sentido seguir viviendo, pues habían sido muchas las ocasiones en las que ella le había rechazado abiertamente para dejarle claro que ``No la volviera a molestar´´.
Cauteloso, dejó todos sus trabajos finalizados para no tener que ser la carga de nadie. ``Suficiente le hecho pasar ya a ella´´. 
Finalmente, decidido, se deshizo de su vida.
De él sólo quedaron dos lineas garabateadas sobre un papel en el que se leían ``Algunos son el fin, otros somos el medio´´.

No hay comentarios:

Publicar un comentario