martes, 23 de junio de 2015

La libertad

Pude abrazarme a ella como una madre a su hijo recién nacido, pude amarla y cuidarla como una mujer a su marido, pude apreciarla como un sabio aprecia a su intelecto... Pero sobre todo, pude disfrutarla como un joven adolescente al alzar su estandarte bajo el lema ``Carpe Diem´´.
Mi querida libertad, te añoraba, te ansiaba, soñaba contigo, con tus adoradas tardes de ocio, tus esbeltas curvas de carreteras que conducen a ninguna parte, tu pelo enredado por la maleza salvaje de las selvas de tus libros de ficción, he vivido a la espera de un luminoso atardecer o un acalorado amanecer contemplando la grandiosidad de tu alma joven y aniñada...
Mi querida libertad... No soy más que un joven escritor que no puede ofrecerte más que sus llanas palabras de regocijo interno para demostrarte cuánto te amo, cuánto te aprecio, y cuánto te he deseado. 
Quizás, ahora, en mi madurez adulta, contemplo el pasado y añoro los momentos en los que decidí dejarte a un lado, en los que te arrinconé en una esquina de mi pútrida alma de ser sacrificado... Por eso, gracias por volver a mi, gracias por haber seguido insistiendo a pesar de todos los pesares, pues esta prosa recargada de modernistas atributos no es más que el medio de expresión de un ser agradecido del presente, que su alma fue torturada durante nueve meses de encarcelamiento necesario.
Ahora, te preguntarás; ``¿Por qué me abandonaste? ¿Acaso te mereces que te haya estado esperando durante tanto tiempo?´´
Mi querida libertad, ¿nunca habéis tenido un sueño? ¿Un sueño por el que pasabais las tardes en vela, pensando, sobre lo que os depararía el futuro? ¿Un sueño sobre estos sueños hechos realidad? Mis preguntas retóricas no son más que exhalaciones de mi ser que aspira a mejorar continuamente. De hecho, tales han sido mis propios imperativos de mejora, que se me ha olvidado vivir mis años, que mi familia se ha olvidado de mi, que incluso yo me he olvidado de tu esbelta figura de caminos por recoger...
Perdóname, pues, ya que inclino mi cabeza a modo de disculpa por este tiempo ausente. Ahora me declaro tuyo, tuyo para siempre, incluso cuando parezca no estar, ya que sólo tu, mi querida libertad me habéis dado la razón de una persona cuerda y la bondad de un ser humilde.
¿Qué opináis sobre mi sencilla prosa, sobre mis versos reconvertidos en narración? No soy un poeta romántico, ni un innovador del 27, pero soy un amante de las letras que por encima de todo anhelo desarrollar mi vocación.
Por eso, mi querida libertad, quiero que conozcas mis tres grandes secretos, por los cuales hoy soy quien soy y he mantenido esta complicada relación con tu esencia;
Quiero ayudar a otros, ser una buena persona que cure a los demás, aunque tras ello haya horas de infinito trabajo desmesurado.
Quiero expresarme mediante el arte impresa, que me lean, para dedicarme en cuerpo y alma a estas personas.
Quiero entregarte, oh libertad, mi alma, para que siempre me recuerdes como un buen amigo, un buen amante, un buen padre...
Me despido, pues, de ser simple que sólo sabía formarse en diferentes materias, para darle la bienvenida a un nuevo hombre, capaz de vivir en vez de subsistir. 


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