martes, 23 de junio de 2015

Sube el volumen

El silencio sólo era el antecesor del ruido extremo, de las melenas al viento y de los aplausos. 
Cientos de personas se agrupaban en un mismo espacio; compartían gustos, aficiones, intereses... No había aguja fuera del pajar, aquello era una gran familia. Todos vestidos en colores oscuros, alzarían sus manos hacia los cielos con sólo dos dedos elevados, a modo de expresión de su ideología. El lugar que les pertenecía vibraba a la par que sus sentimientos y su creciente adrenalina. Escalofríos recorrían los cuerpos de los amantes de aquella ancestral arte.
Se trataba de un concierto de Rock.
Los incesantes grupos de manos y cuerpos moviéndose a mismo ritmo, acompañando la música. El público, maravillado, evitaba parpadear para no perderse ni un sólo segundo de aquella esplendorosa obra. Juntos, se abrazaban y movían sus cuerpos.
De repente, llegaba ese momento en el que el micrófono del vocalista se dirigía hacia la marabunta de admiradores para pedirles su colaboración en alguna canción, y éstos, deseosos de expresar placer mediante sus voces, alzaban en voz de grito de alegría sus múltiples voces deseando formar parte de aquella obra de arte.
Los minutos se agitaban, el cansancio se cernía sobre las miradas cansadas de los asistentes al concierto. Las manos comenzaban a ocupar su posición habitual, los dos dedos alzados de las mismas se entristecían por no poder cumplir más su cometido. El tiempo había expirado sus últimos instantes, y las caras de agradecimiento comenzaban a hacerse presente en los rostros de los rockeros.
Aquello era el fin, así como el principio de una gran carrera artística.
Apenas u año había transcurrido desde su primer concierto, apenas un año había transcurrido desde su primer aplauso... y ya gozaban de elevada fama.
No se trataba de ser los mejores, sino de que lo que se hacía se hiciera bien. Porque en muchos despertaron las ansias de música, porque a muchos les ofrecieron una vía de escape para todas las injusticias de la sociedad.
Las luces se apagaron, los aplausos cesaron, los músicos recogieron sus instrumentos... El concierto había finalizado.

-En honor a Midnight Train, por su primer aniversario tras el primer concierto-


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